Sociedad de consumo
Texto 1
La actitud inherente al consumismo es devorar todo el mundo. El consumidor es el eterno niño de pecho que llora reclamando su biberón. Esto es obvio en los fenómenos patológicos, como el alcoholismo y la adicción a las drogas. Evidentemente destacamos estas adicciones porque sus efectos afectan las obligaciones sociales de la persona adicta. Fumar compulsivamente no se critica, porque, aun cuando también es una adicción, no modifica las funciones sociales del fumador, sino posiblemente "sólo" la duración de su vida...
... En resumen, consumir es una forma de tener, y quizás la más importante en las actuales sociedades industriales ricas. Consumir tiene cualidades ambiguas: alivia la angustia, porque lo que tiene el individuo no se lo pueden quitar; pero también requiere consumir más, porque el consumo previo pronto pierde su carácter satisfactorio. Los consumidores modernos pueden identificarse con la fórmula siguiente: yo soy = lo que tengo y lo que consumo.
Fromm, E.: ¿Tener o ser?
Texto 2
Los papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir en absoluto. Cuando han hecho un objeto del caparazón de una tortuga, que utilizan para arreglar su cabello, hacen un pellejo para esa herramienta, y para el pellejo hacen una caja, y para la caja hacen una caja más grande. Todo lo envuelven en pellejos y cajas. Hay cajas para taparrabos,
para las telas de la colada, para las telas de la boca, y otras clases de tela. Cajas para las pieles de las manos y las pieles de los pies, para el metal redondo y el papel tosco, para su camisa y para su libro sagrado, para todo lo que podáis imaginar. Cuando tan sólo una cosa sería suficiente, hacen dos. Cuando entras dentro de una cabaña europea para cocinar, ves tantos recipientes para la comida y herramientas para cocinar que es imposible usarlos todos a la vez...
... Por eso creedme cuando os cuento que hay gente en Europa que presionan un palo de fuego en sus frentes y se matan. Porque prefieren no vivir que ser forzados a vivir sin cosas. Porque de todos los modos posibles los Papalagi turban sus mentes y se enloquecen pensando que el hombre
no puede vivir sin cosas, como no pueden vivir sin comida...
... Las palabras de los Papalagi saben como los dulces plátanos, pero están llenas de flores escondidas que saldrán para matar toda luz y alegría que hay dentro de nosotros.
Tuiavii de Tiavea: Los Papalagi
Nota: El fragmento anterior pertenece a una obra escrita por Tuavii de Tiavea como discursos al pueblo polinesio, tras realizar un viaje por el mundo desarrollado. Papalagi significa ‘Los hombres blancos’.
¿El consumismo ha sustituido a alguna doctrina?
- Sí, es la doctrina número uno, y además lo que nos une a todos cada vez más no es ser personas, sino ser consumidores. Me gusta mucho esa expresión de Rifkin que dice que nuestra etapa es aquella en que ha triunfado el capitalismo porque ha conseguido llevar todo nuestro tiempo a la arena comercial. Podemos comprar a cualquier hora del día, de la noche, por Internet, en una gran superficie... Somos consumidores de raíz.
- ¿El consumismo es un síntoma de que el egoísmo le ha ganado el pulso a la solidaridad?
- Es una forma de vida que hace prácticamente imposible la solidaridad. Cuando hay una forma de vida en la que aquello que da la felicidad es ir de compras, porque la gente ya no va a comprar esto o lo otro, sino de compras como un fin en sí mismo, que el de al lado tenga o no tenga, o que se esté muriendo de hambre, es que ni se considera. El consumismo ha expulsado a la solidaridad.
Alberola, M: Entrevista a Adela Cortina. El País, 24-8-2001